Autora: Marta Segura, Bióloga – Alumna Máster Nutrición y Salud VIU – Estudiante en Clínica Mireia 

 

La Dismorfia corporal 

En la sociedad actual, la idealización de la delgadez asociada con la feminidad en mujeres, y un gran desarrollo muscular en hombres, son consideradas dos preocupaciones que alteran el comportamiento alimenticio de la persona (1). Estos cánones de belleza pueden inducir a comportamientos obsesivos y trastornos conductuales como son el trastorno dismórfico corporal o los trastornos de la conducta alimentaria.

La dismorfia corporal es un trastorno relacionado con la percepción que una persona tiene de su propia imagen física inducida por complejos físicos reales magnificados o percepción errónea del físico. Viene determinada por la interiorización de ideales de belleza, bien de delgadez o de fitness, los cuales predispone a que estas personas sientan una insatisfacción corporal excesiva (2). El trastorno dismórfico corporal puede ser un principal indicador de TCA y, además, aumentar el riesgo de padecer dismorfia muscular (DM).

Dismorfia Muscular

La Dismorfia Muscular (DM) es un trastorno caracterizado por una preocupación excesiva con la idea de no tener un cuerpo suficientemente magro o musculoso, lo que conlleva renunciar a actividades sociales y laborales por la necesidad de ejercitarse. Es más común en hombres que realizan ejercicio con pesas y fisicoculturistas (3). La dismorfia muscular tiene varias similitudes con los TCA, ya que ambos incluyen una insatisfacción tanto en tamaño como en forma del cuerpo, la cual desemboca en la realización de dietas restrictivas y estrictas, ejercicio excesivo y la ingesta de sustancias con la finalidad de alcanzar ese ideal físico por la vía “fácil y rápida”.

Conducta Alimentaria

Las acciones que establecen la relación del ser humano con los alimentos es lo que llamamos conducta alimentaria. Estas conductas se van adquiriendo a lo largo de la etapa infanto-juvenil, siendo muy susceptible en la adolescencia. El entorno social, familiar y el propio individuo, son factores que modulan la conducta alimentaria.

Cuando hablamos de trastornos de la conducta alimentaria (TCA) nos referimos a trastornos de salud mental caracterizados por un comportamiento patológico frente a la ingesta alimentaria y una obsesión por el control de peso, acompañado de distorsión de la percepción de la imagen corporal. Los más prevalentes en la sociedad actual son anorexia nerviosa y bulimia, entre otras variantes como el trastorno por atracón.

Sin embargo, existen nuevas alteraciones relacionadas con la alimentación por “exceso de hábitos saludables”, es decir, acciones enfocadas en dietas equilibradas y actividad física de forma obsesiva. Estas alteraciones se conocen como TCA no especificados (TCANE) y pueden ser desencadenantes nocivos de otro TCA. Dentro de este grupo encontramos:

–  Ortorexia: su objetivo es mejorar la salud a través de la calidad de los alimentos de forma obsesiva y enfermiza.

–  Vigorexia: preocupación por ser débil y no tener suficiente desarrollo muscular con comportamientos obsesivos y negativos. Es una de las más relacionadas con la dismorfia muscular y la obsesión por el ejercicio físico, con mayor prevalencia en los hombres.

 

Factores de Riesgo

Son varios factores desencadenantes de este tipo de trastornos que hacen a la persona más vulnerable:

Factores biológicos: entran en juego la genética, el desarrollo puberal, regulación de la ingesta y casos de sobrepeso y obesidad. 

Factores socio-culturales: Proponen un ideal estético asociado con una “alta autoestima” entrando en comparativas y competencia personal. Se manifiesta mediante medios de comunicación, marketing, publicidad y relaciones interpersonales.

Factores familiares: Las creencias, la educación nutricional familiar, la estructura familiar y las diferencias de género en el patrón educacional familiar son condicionante en el desarrollo de conductas alimentarias en la infancia.

Factores psicológicos: Se destacan la preocupación por el peso, internalización del ideal de delgadez, insatisfacción con la imagen corporal, comportamientos extremista (dietas restrictivas), baja autoestima o afecto negativo.

Conclusiones

Tras la prevalencia de estos trastornos en los jóvenes, el auge de las redes sociales y la sobreinformación actual, es responsabilidad de todos favorecer en la prevención de estas conductas, englobando el entorno familiar, centros escolares, campañas de marketing, y una correcta instauración de políticas que promuevan y aseguren un estilo de vida saludable al alcance de todos. Una correcta prevención de los trastornos de la conducta alimentaria se consigue a través de factores protectores, como la ayuda psicológica, salud mental y un entorno favorable, así como promoviendo y desarrollando los mismos

Referencias: 

1. Barrientos Martínez N, Escoto C, Enríquez Ibarra J. Revista Mexicana de Trastornos Alimentarios. 2014; 5: 29-38. http://www.scielo.org.mx/pdf/rmta/v5n1/v5n1a5.pdf

2.- Greenberg J. L., Delinsky S. S., Reese H. E., Buhlmann U. y Wilhelm S. (2010). Body image. Young adult mental health. London: Oxford University Press, 126-142

3.- Lopez-Caute C, Vazquez-Arevañp R, Mancilla Diaz J.M. Evaluación diagnóstica de la Dismorfia Muscular: una revisión sistemática. Anales de Psicología. 2016; 32(2)

https://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0212- 97282016000200012#:~:text=La%20Dismorfia%20Muscular%20(DM)%20es,Associatio n%2C%20APA%2C%202013.

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