Autora: Johanna Vinces Cobeña, Médico de Familia– Estudiante del Master en Nutrición y Salud. VIU –Estudiante en Clínica Mireia Luna

Desde pequeños nos enseñan como debe ser una buena alimentación, pero conforme llegamos a una edad avanzada los alimentos parecen perder la palatabilidad de la que antes disfrutábamos y se consumen en menor cantidad, y es porque cuando llegas a una edad adulta avanzada puedes experimentar cambios a nivel fisiológico, psicológico y social. 

A nivel fisiológico tu organismo va cambiando, la funcionalidad de órganos y sistemas va disminuyendo. También puede haber cambios en tu sistema digestivo volviéndose el proceso de  la digestión de alimentos más lento. 

«Los órganos de los sentidos pueden verse afectados y existir un déficit del olfato y de la sensibilidad gustativa«

Muchos adultos mayores en edades avanzadas han perdido su dentadura o padecen de enfermedades periodontales, que son factores que condicionan su tipo de alimentación.  A nivel psicológico tu estado de ánimo puede verse afectado por las vivencias pasadas y actuales como la jubilación, la estructura familiar, la soledad. Y a nivel social se pueden desarrollar cambios en el ámbito personal, como perder un ser querido, la salida de los hijos del hogar, menor ingreso económico, cambios en las relaciones sociales.

Todos estos factores pueden influir en tu estado nutricional y la nutrición es primordial para tu salud física y emocional; es el primer paso para llevar un estado de vida saludable, asociado a actividad física regular, abandono de hábitos nocivos para tu salud como el tabaco y el alcohol y a la participación en actividades lúdico recreativas.

«Tu dieta debe ser equilibrada, fácil de preparar, de masticar y de digerir»

 

  • Es importante que incluyas en tu dieta alimentos variados, que contengan proteínas, hidratos de carbono, lípidos, sales minerales, vitaminas, y que incorpores regularmente alimentos ricos en fibras.
  • Opta preferentemente por carnes blancas o carnes rojas magras.
  • Prefiere los alimentos preparados al horno, asados, a la plancha o cocidos al vapor.
  • Evita el uso excesivo de sal y azúcar.
  • Consume mínimo dos litros de agua diarios.
  • Permanece activo, al menos, hasta una hora antes de acostarse.
  • Evita los ayunos prolongados; ingiriendo, en lo posible, cuatro comidas diarias.

 

Una dieta saludable mejora tu salud, reduce el riesgo de que desarrolles enfermedades del corazón, osteoporosis, presión arterial alta, diabetes y ciertos tipos de cáncer. ¡Cuida de tu salud, Cuida de tu nutrición!

 

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