Autora: Izabela Bogdanov, Bioquímica – Alumna Máster Nutrición y Salud VIU – Estudiante en Clínica Mireia 

 

Micronutrientes y embarazo 

El periodo del embarazo de una mujer, el periodo fetal y el de los primeros años de la vida de un humano son críticos y de gran importancia para un desarrollo adecuado: se crean las bases genéticas y las vías metabólicas que determinan el riesgo en el desarrollo posterior de las diferentes enfermedades.

La alimentación, el estilo de vida saludable y la actividad física adaptada, propuestos por un dietista nutricionista tienen su papel vital en el periodo de antes del embarazo, durante el embarazo, durante lactancia y en los primeros años de la vida de un individuo.

Llevar una dieta variada, equilibrada y sana debería ser una premisa para todos los individuos, especialmente para una mujer que tiene planificado un embarazo o ya que está embarazada. Una parte de gran importancia en una cada dieta equilibrada son los micronutrientes: minerales y vitaminas. Ahora vamos a explicar porque algunos de ellos son importantes más que otros durante el embarazo.

Ácido fólico (Vit B9)

La vitamina B9 es necesaria para el funcionamiento adecuado del sistema inmune y del sistema nervioso.El consumo los alimentos ricos en ácido fólico debería aumentarse durante los meses previos al embarazo y durante el 1º trimestre del mísmo.

El ácido fólico previene los posibles defectos del feto debido al su importante papel en el desarrollo del tubo neural.

Son alimentos ricos en ácido fólico aquellas verduras de hojas verdes como las espinacas, las acelgas, la lechuga, la rúcula, los berros, la col, las judías, el brócoli, el perejil fresco, la fruta fresca, frutos secos, las legumbres y los cereales integrales.Una dieta abundante en fruta y verdura aporta altos niveles de vitamina B9.

Se aconseja un suplemento de ácido fólico (de 0,4 a 0,8 mg 1 vez al día por vía oral) antes del embarazo y durante el primer trimestre; siempre controlado por un médico o un dietista nutricionista.

Vitamina B6

La vitamina B6 actúa a nivel del metabolismo de los hidratos de carbono y es importante para el desarrollo del sistema nervioso del feto. Participa en la formación de los glóbulos rojos y los anticuerpos.

Son ricos en vitamina B6 alimentos como el pescado azul, todas las carnes, los productos de grano entero (nueces, lentejas, judías blancas, garbanzos), etc.

Vitamina B12

Junto con la vitamina B6 ayuda en el desarrollo del tubo neural de bebé y en la síntesis del ADN y del ARN. Su déficit provoca un aumento en el riesgo de formación de espina bífida.

Son ricos en vitamina B12 todos los productos del origen animal: carne, huevos, pescado, leche y sus derivados, almejas, etc.

Vitamina C

La vitamina C juega un papel crucial en el crecimiento de los tejidos del feto, como el parte del metabolismo del colágeno. También es muy importante en la absorción del hierro (aumenta su absorción en el tracto gastrointestinal).

Son alimentos ricos en vitamina C todas las frutas y verduras, especialmente la naranja, el kiwi, el pomelo, el melón, la fresa y el pimiento rojo.

Calcio

La ingesta recomendada de calcio para una mujer gestante es de 1200 mg/día (200 mg más que para una mujer adulta sana). Su déficit afecta a la densidad ósea y en el peso del bebé, y puede provocar hipertensión en la embarazada.

Son alimentos ricos en calcio la leche sus derivados, los pescados que se suelen comer con la espina (sardinas), los mariscos, las legumbres (soja y sus derivados como el tofu), los frutos secos, los huevos, las semillas y los cereales.

Vitamina D

La función principal de la vitamina D es favorecer la absorción y fijación del Calcio. Son alimentos ricos en la vitamina D la leche y sus derivados y los pescados grasos (atún, salmón, caballa…). La exposición del cuerpo al sol durante 15-30 min diarios ayuda a la síntesis de la vitamina D por el organismo.

En caso de un déficit en la ingesta de vitamina D, se recomienda un suplemento, acción siempre controlada por un médico o un dietista nutricionista.

Hierro

Durante el embarazo el volumen total de sangre aumenta de 2 a 3 litros. Esto provoca una hemodilución y una disminución del hematocrito a unos los valores de menos del 30% (Htc < 30%, normalmente es de 36-44%).  También disminuye la concentración sanguínea de la hemoglobina. La consecuencia de la bajada de la hemoglobina a valores de menos de 10 g/dL es la anemia. La anemia en el embarazo aumento el riesgo de parto prematuro, bajo peso al nacer, depresión de la madre e infecciones posparto.

La anemia puede ser provocada por una deficiencia de hierro y una deficiencia de ácido fólico:

  • El 95% de los casos de anemia en el embarazo son del tipo de anemia ferropénica provocada por la deficiencia de hierro (alimentos ricos en hierro: almejas, berberechos, ternera).
  • El 0,5 – 1,5% de los casos de anemia en el embarazo son del tipo anemia macrocítica megaloblástica provocada por una deficiencia del ácido fólico.

Cuando en las primeras etapas del embarazo la analítica indica valores de hemoglobina de menos de 11 g/dL se aconseja un tratamiento profiláctico, siempre controlado por un médico o un dietista nutricionista. Se puede prescribir un suplemento de hierro (bien vía oral o bien vía parenteral) de 325 mg/día de sulfato del hierro (en el 20% de las mujeres el suplemento oral no es efectivo por una mala absorción gastrointestinal. En estos casos se aplica el hierro en dextrán 100 IM cada segundo día hasta ≥ 1000 mg durante 3 semanas).

Yodo

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda ingerir 250 g/día de yodo en mujeres embarazadas y lactantes. El nivel máximo tolerable de yodo es de 1100 g/día en EEUU y de 600 g/día en la UE. España tiene un riesgo moderado-bajo de deficiencia de yodo.

Los alimentos ricos en yodo son sal yodada, pescados (bacalao, atún aunque este no se recomienda durante el embarazo por su contenido en Mercurio), mariscos (los más ricos son las almejas), lácteos, avena, frutas y verduras.

Las algas tienen un contenido de yodo muy elevado: 1 g de algas kombu, wakame, nori y otros tipos superan el límite hasta en 5 veces. Un exceso en la ingesta yodo puede dañar la tiroides del bebé y provocar un hipotiroidismo secundario. ¡Por eso, cuidado con las algas!

Facebook
Instagram
Abrir chat
Escbríbenos