Autora: Cristina Martí Femenía  – Alumna Máster Nutrición y Salud VIU – Estudiante en Clínica Mireia 

 

La Dismorfia corporal 

El objetivo principal de los cuidados paliativos es garantizar una buena calidad de vida a los pacientes que presentan patologías avanzadas. La valoración nutricional es un elemento clave para mantener la calidad de vida y por lo tanto debe ser una de las estrategias del tratamiento.

La mayoría de los pacientes oncológicos avanzados presenta el síndrome caquexia cancerosa, que se asocia a una menor tolerancia y respuesta al tratamiento del cáncer, y por lo tanto a una menor supervivencia.

Para mejorar la terapia nutricional en estas personas hay que tener en cuenta la condición clínica y el pronóstico de vida y, por otro, la actitud de la persona y sus intereses. Es decir, se debe realizar una evaluación multidimensional que permita individualizar los consejos nutricionales. Estos consejos incluyen recomendaciones sobre la ingesta de alimentos, pero también al contexto de las comidas y al modo de preparación de los platos.

Uno de los aspectos más importantes es que a los pacientes con una limitada esperanza de vida se va a tratar de retirar las restricciones dietéticas que llevaba antes de la enfermedad o durante la misma. Las dietas sin sal, diabéticas o bajas en colesterol no son apetecibles ni van a favorecer la ingesta.

Lo primero que se debe hacer previo al abordaje nutricional es una buena anamnesis donde el paciente especifique si sufre algún otro síntoma a parte de la presencia de anorexia, como xerostomía, alteraciones del gusto, nauseas, vómitos, estreñimiento y/o diarrea.

Recomendaciones nutricionales generales

Comidas frecuentes, con poca cantidad y presentadas en platos pequeños.

Comer cuando la persona quiera y que coma según sus gustos.

Elegir alimentos que sean fáciles de manejar y preparar.

Hacer la comida atractiva, como el cambio en la consistencia de algunos platos, del

sabor o de la presentación.

Aumentar el contenido de calorías de la comida mediante alimentos energéticos:

queso, bechamel, mantequilla, nata…

Fomentar alimentos proteicos.

Condimentar las comidas.

Promover una buena higiene bucal.

Cuidar el entorno en el que se realizan las comidas.

Estar en posición sentada durante las comidas.

Enseñar maniobras para favorecer la deglución.

Realizar ejercicio suave según las posibilidades de cada persona.

Discutir los objetivos del plan nutricional con la persona y su familia.

Cuando la ingesta oral sigue siendo insuficiente a pesar de las medidas comentadas, está indicada la utilización de suplementos orales. Estos suplementos son fórmulas químicas preparadas para ser consumidas de forma oral. Existen distintos preparados en función de la clínica que presente el paciente y de sus necesidades (batidos para diabéticos, para insuficiencia renal crónica, batidos hiperproteicos, multifibra…).

Se debe consensuar con la persona el cumplimiento de la toma de estos complementos, y seleccionar de forma cuidadosa el tipo, la consistencia y el sabor, haciendo partícipe al enfermo. Estos batidos deben consumirse de forma simultanea a la nutrición oral y la hora de administración debe consensuarse con el paciente.

«Estas estrategias nutricionales no van a mejorar la patología, pero sí pueden reducir la estancia hospitalaria y aportar calidad de vida al enfermermo»

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