Autora: Johanna Vinces Cobeña, Médico de Familia– Estudiante del Master en Nutrición y Salud. VIU –Estudiante en Clínica Mireia Luna

¿Sabías que la disfagia es muy frecuente en la población Adulta Mayor? ¿Pero qué es la disfagia? 

 

Es la sensación subjetiva de dificultad al tragar, que puede interferir con la capacidad para comer o beber.  Su prevalencia es alta, entre un 7% y 22%. En los ancianos institucionalizados es aún mayor, se sitúa entre un 40% y 78%.

 

En la disfagia hay un deterioro de la deglución, un déficit en la estructura o función oral, faríngea o esofágica. Una de las principales causas son los problemas neurológicos secundarios a diversas patologías neurodegenerativas, así como también la toma de múltiples fármacos que como efecto secundario pueden originar una sensación subjetiva de sequedad de la boca, disminución de la consciencia, afectando también la masticación y deglución de alimentos.  Estas alteraciones provocan que la alimentación en el adulto mayor no sea la adecuada, incluso puede llegar a producir una desnutrición, atragantamientos e infecciones respiratorias a repetición por el paso de alimentos a la vía respiratoria, lo que puede afectar la salud, calidad de vida, área psíquica y emocional de la población geriátrica.

 

 En la edad adulta avanzada hay mayores riesgos de enfermar, por lo que es importante seguir una dieta adecuada.  

«La OPS (Organización Panamericana de la salud) recomienda de manera general en lo adultos mayores:

  • Incluir alimentos de todos los grupos: Proteínas, carbohidratos, grasas, vitaminas, fibra y minerales.
  • Evitar excesos de grasa saturada y colesterol de preferencia consumir grasas de origen vegetal.
  • Incluir una adecuada cantidad de fibra, consumiendo suficientes frutas y verduras todos los días.
  • Evitar el uso de alimentos enlatados y procesados ya que contienen mucho sodio.
  • Incluir suficientes líquidos por lo menos cuatro vasos de agua al día.
  • Reducir el consumo de alimentos con mucha azúcar, miel, jalea y otros similares.
  • Evitar el consumo de bebidas gaseosas y con contenido de alcohol.

¿En caso de disfagia, cómo puede mejorar su nutrición? 

 

  • El alimento debe ser homogéneo, evitar grumos, espinas, debe ser jugoso y de fácil masticación.
  • Evita dobles texturas con mezclas de líquido y sólido.
  • Incluye variación en sus alimentos para evitar la rutina.
  • Procura que sus platos sean llamativos.
  • Realiza varias comidas y de pequeños volúmenes.
  • Evita alimentos difíciles para tragar: Alimentos pegajosos como el chocolate, la miel; alimentos fibrosos como la piña; alimentos muy secos que se puedan desprender en la boca como los frutos secos.
    •  

      Dependiendo del tipo de disfagia diagnosticada adapta la consistencia de alimentos sólidos que podrán ir desde triturados homogéneos a una dieta blanda. La consistencia de líquidos puede variar entre líquido, miel, néctar o pudding. Siempre busca a tu médico y a tu dietista para un correcto diagnóstico y tratamiento terapéutico y nutricional adecuado.

     

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